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David González, Director de Glezco

Una de las grandes fortalezas de la economía española, que se hace particularmente visible en el sector del recambio independiente, es la fortaleza del tejido empresarial familiar: la empresa familiar española, según un reciente estudio, supone el 89 por ciento de las empresas privadas del país, su peso equivale al 57,1 por ciento del valor añadido bruto del sector privado y generan el 67 por cierto del empleo privado de la nación, equivalente a 6,58 millones de puestos de trabajo frente a los 3,28 millones de empleos generados por las empresas no familiares.

Pero nadie dijo que trabajar con la familia sea un asunto fácil, pues de la misma forma que el trabajo de los miembros de la familia en la empresa familiar le da muchísimo empuje a la compañía, a veces tenemos que pagar un precio demasiado elevado, pues en el seno de la familia empresaria cuesta mucho hablar abiertamente de aspectos relacionados con el día a día de la empresa, como son la política de incorporación de los hijos a la empresa, las diferencias de criterio, la comparación de los sueldos, la medición del esfuerzo, quien debe ser el gerente  de la compañía,  etc, etc…, situaciones  que dan lugar a que surjan diferencias entre los miembros de la familia que pueden desembocar en conflictos familiares.

Sin embargo, la mayor parte de las veces estas diferencias que van surgiendo en el día a día, no son abordadas por los miembros de la familia, pues en las relaciones familiares existe un atávico miedo al conflicto que hace que las conversaciones realmente importantes, y las diferencias de criterio, no sean adecuadamente abordadas por los miembros de la familia, precisamente por ese falso miedo a tener una conversación que termine en un conflicto.

Así pues,  la mayor parte de los casos de los conflictos y diferencias que se plantean en el seno de la empresa familiar tienen su origen en una defectuosa comunicación entre los miembros de la familia empresaria, y esta falta de comunicación se hace particularmente patente en los momentos más críticos de la vida de la empresa familiar, como es el momento de la sucesión, es decir, del tránsito de una generación a otra en el liderazgo de la empresa y de la familia. En estos casos, la combinación de la ausencia de comunicación y la aparición de un conflicto hasta entonces aparcado, pueden hacer saltar por los aires la empresa y la familia.

Y es en éstos casos donde se pone la necesidad de que un tercero ayude a “desatascar” los problemas de comunicación en el seno de la familia empresaria; los consultores especializados en los temas de empresa familiar nos convertimos en esos catalizadores de la puesta en marcha de una buena comunicación, que ayuda a las familias empresarias a avanzar en el desarrollo de la familia y de la empresa, y sobre todo, a hacerlo con armonía y sin conflictos estériles.

Desde GLEZCO ASESORES Y CONSULTORES ponemos a su disposición nuestros más de venticinco años de experiencia asesorando a las empresas familiares españolas, para que a través de la página web de ANCERA puedan disponer de  un servicio de primera consulta, donde tenemos intención de diagnosticar y dar feed-back a los asociados, dando respuesta a las inquietudes más básicas de las familias empresarias que forman parte del colectivo.