Nuevo estudio sobre transporte y medio ambiente: “El diésel sucio es también peor para el clima que los coches de gasolina”

Dos años después de que el escándalo del Dieselgate revelara la naturaleza sucia de los coches diésel, la ONG Transport & Environment (T & E), con sede en Bruselas, acaba de publicar un nuevo estudio que muestra que los coches diesel no sólo contaminan el aire sino que emiten más emisiones de cambio climático (CO2) que los coches de gasolina. Un análisis del ciclo de vida de las emisiones de los vehículos demuestra que los vehículos diésel durante su vida emiten 3,65 toneladas de CO2 más que su equivalente en gasolina. El mayor impacto climático del diésel se debe a una refinación del combustible más intensiva en energía; más materiales requeridos en la producción de motores pesados y más complejos; emisiones más altas de biodiésel mezclado en el diésel; y un kilometraje más largo porque el combustible es más barato.

Este estudio encuentra tres causas para la adicción de Europa al diésel:

  1. Distorsión de los impuestos nacionales sobre combustibles y vehículos. El combustible diésel es gravado entre 10% y 40% menos que la gasolina en la mayoría de  los países. Este “bono diésel” costó a los presupuestos nacionales casi 32.000 millones de euros en ingresos fiscales perdidos solamente en 2016
  2. Las normas injustas de emisiones en la UE que durante décadas permitieron a los automóviles diésel emitir más NOx que la gasolina. Esto ha sido exacerbado por el uso de pruebas obsoletas (recientemente actualizadas) y la ineficacia de la supervisión normativa que ha permitido a los fabricantes de automóviles ajustar baratos e ineficaces controles que ellos bajan o desactivan la mayor parte del tiempo
  3. Regulaciones de CO2 sesgadas que establecen objetivos más débiles para los fabricantes de automóviles que producen vehículos diesel más grandes y más pesados.

Hay más de 37 millones de automóviles y furgonetas contaminantes circulando ilegalmente  por toda Europa y la respuesta de la industria es una serie de arreglos incoherentes de software en algunos países sin un programa de limpieza consistente en los 28 países de la UE. Alrededor de 68.000 personas mueren prematuramente en Europa cada año como resultado del dióxido de nitrógeno tóxico arrojado por los vehículos diésel.

Ver estudio aquí.