Ancera, trabajos y proyectos

Después de cuatro semanas aterrizando en el corazón de la distribución, de nadar en mares de nueva información, de cambiar el punto de vista (pero no el paisaje)… Por fin la ilusión se materializa en trabajo y proyectos. Dejo que lo intangible siga flotando, pero no demasiado lejos. Y es que para tener los pies en la tierra de vez en cuando hay que dejarse volar.

 

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La pasada semana viví mi primera Junta de Dirección y Asamblea: con algunos virtuales, con mascarillas, con distancia de seguridad y, sin embargo, más juntos que nunca. Y es que eso es Ancera.

Ancera es unión, colaboración, compañía. Es sentar en una misma mesa a las batutas de la distribución. Y escuchar risas. Y debate. Y consenso. Y respeto.

Mi trabajo ya no lo guía un interés particular, sino una alianza. Un construir camino para muchas maneras de andar, pero hacia una sola dirección. Y así es como, en estas semanas, hemos analizado y reorganizado la comunicación de la asociación, para buscarle nuevos objetivos y desarrollos. Algunos ya toman forma y están en la mesa de trabajo. Más pronto que tarde irán viendo la luz, apoyados en los ejes que dan forma a nuestra estrategia: el ejecutivo, el operacional, el normativo y el de recuperación.

La pandemia aprieta a nuestro sector. Y sin embargo, ha sido en esta etapa de crisis, y desde que me mudé con mi caja de recuerdos e ilusión a Ancera, cuando más firme he sentido el suelo de la posventa. Algo así como predica el “Hold on, I´m coming” de Sam and Dave, donde en los malos tiempos aparecen las manos. Quizá también algún codo… Pero, sobre todo, las manos.

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