En la localidad de Seseña hay acumuladas unas 100.000 toneladas de neumáticos gastados. Es inquietante ver la foto que ofrece el satélite, una inmensa mancha negra que empezó con pequeños vertidos ilegales de particulares y hoy intentan gestionar reciclándolos. El impacto ambiental es evidente y se tardarán aún unos cuatro años en limpiar la zona.